Quién visite la urbanización realizada en el paseo de las Fuentecillas comprenderá la preocupación de muchos burgaleses por la pretensión del gobierno municipal de reformar el paseo de la Isla.
En este paseo de ribera desde el puente de San Amaro hasta el cruce con el ferrocarril predominan los pavimentos duros colocándose algunas franjas de césped como mero adorno y excusa para que ese espacio pueda ser denominado zona verde.
La falta de imaginación es lo habitual en este equipo de gobierno. Se urbaniza la continuidad del paseo de la Isla de la misma manera que se podía haber hecho en cualquier otra zona de Burgos o, incluso, en cualquier otro pueblo de España.
El tramo situado entre los puentes de Malatos y San Amaro no se reforma desde hace décadas. A pesar de ello seguro muchos burgaleses le preferirán al paseo recién terminado.
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