sábado, 13 de febrero de 2010
El coche eléctrico se fabricará en Valladolid
Sin embargo, me preocupa el anuncio que se ha realizado de promover un gran parque de proveedores junto a las instalaciones de Renault en Valladolid que contaría con apoyos públicos.
Los fabricantes de automóviles podrán desarrollar una política industrial que fomente la mayor cercanía de sus proveedores a las plantas de montaje. Ninguna objeción pública merece esta actividad que debe decidirse exclusivamente por las empresas afectadas conforme a sus intereses.
Cuestión diferente es que esta concentración cuente con ayudas públicas promoviendo deslocalizaciones. Que se fomente desde la administración pública nacional o regional que los proveedores de Renault que existen en Burgos abandonen nuestra ciudad para ubicarse en ese futuro parque de proveedores sería totalmente inaceptable.
El Gobierno de la Junta de Castilla y León no entiende que la región sólo se puede construir respetando las posibilidades de desarrollo de cada una de las localidades. No lo entendió cuando centralizó los esfuerzos tecnológicos en Boecillo siendo Aparicio vicepresidente de la Junta y continúa sin entenderlo. No es concebible una comunidad autónoma que impida el desarrollo de Burgos centralizando en Valladolid todos sus recursos.
Burgos se ha desarrollado industrialmente sin apoyos públicos especiales salvo cuando se creó el Polo en 1964. A veces ha prosperado incluso a pesar de la administración pública. Ha conseguido una importante consolidación industrial gracias a su trabajo y no sería de recibo que sus expectativas se vieran frustradas por políticas públicas injustificables. Espero que se ataje la preocupación extendida entre los industriales burgaleses y que el PP en Castilla y León garantice que no se destinará ninguna ayuda pública para fomentar la concentración industrial en Valladolid.
martes, 17 de noviembre de 2009
El reino de la impunidad
Así titula Francisco J. Laporta su artículo publicado en El País (12/11/2008) en el que analiza la crisis financiera internacional. Cuando hay una catástrofe social que afecta a millones de personas nunca se encuentra un culpable. “El villano ha sido el mercado” dice con ironía Laporta.
Su artículo termina con estos dos párrafos. “Seguramente por eso, quien más quien menos se está preguntando hoy si es que todo esto es de verdad una catástrofe anónima, si es que no ha habido nadie, ningún sujeto real, que haya dado en conceder hipotecas inverosímiles (que sus obligados, sujetos con ingresos inciertos, no iban a poder pagar porque el mercado ha dictaminado también que las más altas cotas de competitividad se alcanzan con los contratos basura); si es que no ha habido nadie, ningún sujeto real, que haya hecho maniobras financieras para incluir semejantes títulos en paquetes de camuflaje para ser ofrecidos como inversión; si es que en los consejos de administración no ha habido nadie, ningún sujeto real, que ni se haya enterado de eso; si es que no ha habido nadie, ningún sujeto real, que haya otorgado a semejante producto una calificación financiera de excelencia; si es que no ha habido nadie, ningún sujeto real, que se haya lanzado a invertir tontamente en tales productos; si es que no ha habido nadie, ningún sujeto real, que haya envenenado la información a los demás agentes financieros desencadenando una desconfianza cerval en el sistema; si es que en los organismos reguladores no ha habido nadie, ningún sujeto real, que no advirtiera el peligro.
Muchos, en efecto, se están preguntando atónitos si eso ha sido la resultante fría de un mecanismo anónimo e irresponsable, o si, por el contrario, ha sido la consecuencia de actos de ambición, negligencia e irresponsabilidad en cadena, de personas de carne y hueso a las que debe buscarse pacientemente y pedirles cuentas civiles y penales. Y no desean saberlo porque añoren la resurrección de la planificación y el dirigismo económico, sino precisamente porque valoran las instituciones de la economía de mercado como un hito de la civilización, y no quieren verlas en manos de enredadores, truchimanes ni logreros, por muy enfundados que estén en trajes impecables."
Por la vía de los hechos, Laporta encuentra respuesta a sus interrogantes. A personas que han tenido responsabilidades importantes en esta crisis por haber estado al frente de organizaciones económicas internacionales se les ofrece la presidencia de una entidad financiera como si fuera su salvador y a otros que han presidido sociedades que están en el origen de la crisis se les presenta con “prestigioso” economista.
En una empresa normal estos directivos serían despedidos. Sin embargo, continúan queriendo ser los magos financieros que quieren enseñar al mundo entero cómo salir de la crisis que ellos han creado. Me imagino el estupor que sentirán las miles de personas que han perdido su puesto de trabajo o los trabajadores (del directivo más importante al empleado menos cualificado) que saben el esfuerzo que cuesta sacar adelante una empresa ganando en un año mil veces menos que estos tiburones financieros ganaban en un día.
Me cuesta creerles. Tal vez sería más interesante que las entidades que promueven estas conferencias les invitaran a que impartieran una con el siguiente título: Como hacerse multimillonario cerrando empresas sin que nadie te pida responsabilidades.