viernes, 26 de junio de 2009
No hay participación ciudadana
“La Ley soy yo y hago lo que me da la gana”, ese es el principio aplicado por el PP desde que Aparicio es alcalde. El vigente Reglamento de Participación Ciudadana fue aprobado en el año 2000 por unanimidad de todos los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento. Su texto recogió las peticiones tradicionales del movimiento vecinal en Burgos y las aportaciones más avanzadas de diferentes reglamentos existentes en las ciudades españolas.
Durante la legislatura progresista, se fue desarrollando su contenido y se abrieron amplios cauces de participación, de forma que todos los vecinos tuvieran la oportunidad de aportar su colaboración en los asuntos públicos de la ciudad.
A través de los Consejos Sectoriales, los burgaleses podían participar en la definición de las políticas municipales (urbanismo, cultura, cooperación internacional, etc); los Consejos de Barrio encauzaban las inquietudes de ámbito territorial y el Consejo de Participación velaba por el buen funcionamiento de los cauces de participación y por la promoción de las asociaciones vecinales.
Desde que el gobierno el PP tomó posesión, se ha dedicado, minuciosamente, a desmantelar todos los cauces existentes. En un principio, con la disculpa de tramitar una modificación que nadie pedía, y ahora, ya sin disculpa ninguna, se produce un incumplimiento generalizado de esta norma legal vulnerando los derechos de todos los burgaleses.
A los Consejos de Barrio y Asociaciones Vecinales se les trata de una u otra forma dependiendo de su grado de sumisión al poder. A los que se atreven a formular una leve crítica se les margina y a los benevolentes se les manipula intentando comprar su voluntad con migajas.
El miedo a la libertad paraliza. Quien no tiene miedo, estimula la crítica, y quien lo posee, reacciona con la intolerancia propia del ordeno y mando. Esa es la realidad que vivimos.
sábado, 20 de junio de 2009
Frente al vandalismo educación cívica, presencia policial y reparación inmediata
Es un problema importante que no tiene fácil solución. No es tiempo para el desánimo, sino el momento de demostrar una firme voluntad de defensa del patrimonio público.
sábado, 13 de junio de 2009
La Isla necesita mejoras, no aparcamientos
No hace falta ser un lince para concluir que 12 millones de euros, en siete años, no son demasiados para destinarlos a un espacio con tantos problemas sociales y tanta carencia de dotaciones públicas. Sin embargo, el equipo de Gobierno debe vivir en otro mundo porque pretende gastarse casi 8 millones de euros (2/3 partes del total) en dos obras totalmente innecesarias, y en subvencionar, con 500.000€, a la Asociación Plan Estratégico para gestionar el programa. ¡Como si en el Ayuntamiento no existieran funcionarios con la preparación técnica y el tiempo suficiente para hacerlo sin gastos añadidos!
La carencia de ideas útiles para resolver los problemas reales se suple tirando materialmente el dinero. Destinar 4,5 millones en el paseo de la Isla y 2,8 millones en el puente de Castilla es un despropósito, pues de ninguna manera son obras prioritarias.
El parque de la Isla precisa de una atención permanente e inversiones continuas de mantenimiento. Lo que no necesita, tal y como prevé el plan aprobado por el PP, es una remodelación que modifique su aspecto histórico, un incremento de la accesibilidad de los vehículos o la construcción de aparcamientos.
El proyecto inicial, modificado por el equipo de Gobierno antes de comenzar a aplicarlo, contempla una línea de actuación para perfeccionar los servicios de Acción Social, atención y asistencia a colectivos en riesgo de exclusión, la construcción de un centro cívico, optimizar la recogida selectiva de residuos, la eliminación de barreras arquitectónicas, la superación del desnivel con la zona alta mediante medios mecánicos y la mejora del Castillo y del paseo de la Isla.
Con las obras del puente de Castilla y del emblemático paseo se agota todo el dinero disponible, de manera que no podrá materializarse nada de lo previsto. Un auténtico despropósito.
sábado, 6 de junio de 2009
Máxima colaboración con nuestros vecinos
Estas relaciones de buena vecindad se fundamentan en la relación entre iguales, aunque hay que reconocer que la derecha burgalesa, en muchas ocasiones, ha mantenido actitudes soberbias como si los municipios pequeños fueran menores de edad. El PSOE siempre ha intentado estrechar esta mutua cooperación que a todos beneficia. Burgos es, de hecho, una entidad metropolitana que diariamente recibe miles de personas procedentes de estos lugares que trabajan y consumen en la ciudad.
Para suministrar agua a los municipios de la Mancomunidad se debe optar por aquella alternativa que sea más económica y más sostenible medioambientalmente. Básicamente, se han planteado dos soluciones: hacer una nueva potabilizadora, que parece es la alternativa más económica, o enganchar con la red de Burgos. Son los municipios afectados quienes han de decidir.
El Ayuntamiento de Burgos debe colaborar para hacer posible cualquiera de las dos alternativas. Si se optara por enganchar con la red de la ciudad, convendría estudiar las repercusiones económicas para que los vecinos de la capital no se vean perjudicados al incrementarse el coste del servicio. El agua la debe pagar quien la consume y si se arbitra algún tipo de ayuda, debe provenir de su municipio o de la Diputación Provincial.
El equipo de Gobierno del PP, presidido por Aparicio, está intentando utilizar a los vecinos de la Mancomunidad como moneda de cambio en sus relaciones con la Confederación Hidrográfica del Duero. Esta actitud no es razonable. Es muy mezquina, demuestra una gran mediocridad y fomenta malas relaciones con nuestros vecinos.
sábado, 30 de mayo de 2009
Salvemos el puente Gasset
El proyecto se adjudicó a la única empresa que se presentó, lo que ya de por sí da mucho que pensar, pues lo normal es que existan abundantes licitadores en todas los concursos que convoca el Ayuntamiento. Se establece, ilegalmente, que se pagará la obra con suelo público. Ahora la firma alega que no tiene financiación suficiente para ejecutar la obra. En esta tesitura, el Ayuntamiento debe velar por el interés público solucionando el problema con equidad y aplicando la ley.
Los primeros pasos dados por el equipo de Gobierno son muy preocupantes porque indican que, en este caso, quiere aplicar medidas que no ha tenido en cuenta en otros supuestos semejantes. Da la sensación de que ello es así por ser quien es el titular de la sociedad. No obstante, la decisión de parar la obra es prudente y puede evitar males mayores.
La empresa no está en concurso de acreedores. No existen motivos para la resolución del contrato. Si éste se quiere resolver de mutuo acuerdo, la entidad debe indemnizar al Ayuntamiento por los perjuicios causados y por los gastos originados. La obra ya ejecutada debe pagarse con parte del suelo comprometido, pues la compañía asumió el riesgo y ventura de la operación y lo mismo que, cuando en otras ocasiones, se obtienen escandalosos beneficios traficando irregularmente con bienes públicos y éstos no se reparten, ahora no sería de recibo que se pretendiera socializar la pérdida de valor de los bienes. No se puede actuar de otra manera salvo que el equipo de Gobierno declare lesivo el concurso admitiendo la ilegalidad del procedimiento.
En todo caso, hay que aprovechar la oportunidad para conservar el puente Gasset, mejorándolo en lo que sea preciso, pero sin construir uno nuevo por ser totalmente innecesario.
viernes, 29 de mayo de 2009
Badajoz 1936
Sin duda, uno de los nombres que más dio que hablar fue el de Juan Yagüe.
En estos enlaces, así como en otros muchos, se puede leer la actuación en Badajoz de este militar que se sublevó contra el gobierno legítimo.
Nunca podré entender que se pretenda que la ciudad recuerde positivamente a este personaje. Ciertamente, lo que sí conviene es conocer la realidad.
http://www.extremaduraaldia.com/reportajes/guerra-civil-badajoz-mito-o-realidad/57827.html
http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm/Badajoz/Badajoz.htm
sábado, 23 de mayo de 2009
La legislatura del estancamiento
La primera legislatura vivió de las rentas: grandes proyectos en ejecución (desvío, aeropuerto, circunvalación, solar de la evolución humana, etc.), gran cantidad de dotaciones deportivas, sociales y culturales recién inauguradas y un Plan Estratégico que concitaba los consensos necesarios.
Pero, la energía que proporciona la inercia se ha acabado. La ciudad está falta de nuevos impulsos por las carencias de quien la gobierna. En estos dos años, se ha producido un estancamiento preocupante, a pesar de que, gracias a Zapatero, nunca antes la ciudad había contado con tanto dinero. Los fondos del Gobierno de España a través del Plan de Excelencia Turística, el 1% cultural, el proyecto Urban, la rivera del Vena y el Fondo de Inversión Local son los que están financiando la mayor parte de las inversiones en ejecución.
Si nos centramos en los proyectos estratégicos, comprobamos que en seis años no se ha avanzado. El CAE de Villafría, el parque tecnológico y la ampliación de la depuradora todavía no son realidad. Este equipo de Gobierno pasará a la historia por haber desperdiciado los mejores años de crecimiento económico. Como ejemplo, baste decir que hace dos años existía demanda suficiente para llenar Villalonquéjar IV y, ahora, ésta no cubre ni el 40% de la oferta.
Los impuestos y las tasas locales se han incrementado sustancialmente. Sin embargo, los burgaleses no reciben mejores servicios públicos. Nunca ha tenido el Ayuntamiento tanto dinero ni nunca se ha malgastado tanto. La ineficacia en la gestión pública es manifiesta. Se ha incrementado la plantilla con empleados nombrados a dedo, de mediocre capacidad y cuyo único mérito consiste en ser de la cuerda del PP, pero que no aportan ningún valor a la administración. El caos organizativo es de tal magnitud que el Ayuntamiento pierde dinero todos los días al tener que afrontar intereses de demora por pagar con retraso a los proveedores.
La ciudad es un alma colectiva donde los ciudadanos, a través de la participación, se identifican con un proyecto colectivo común. Aparicio ha dilapidado todos los cauces de participación. El escaso entusiasmo con el que los burgaleses participan de la anodina candidatura a capital europea de la cultura es una manifestación clara de esta realidad. Sin la complicidad y el esfuerzo de todos es imposible avanzar. Al no entenderlo así, el PP está hipotecando nuestro futuro.
viernes, 22 de mayo de 2009
Aznar y la crisis
“Crónicas marcianas
El último libro de Aznar dibuja una España inexistente para defender sus tesis neoconservadoras y atacar con dureza al Gobierno socialista
MANUEL RICO - MADRID - 11/05/2009 20:45
El principal elogio que puede hacerse del último libro firmado por José María Aznar es que resulta de fácil lectura. Un feliz acontecimiento producto de dos factores. Primero: el lenguaje en que está escrito, que combina el tono de bloguero primerizo cuando habla del Gobierno socialista con la grisura de unos apuntes universitarios en las páginas dedicadas a explicar la crisis mundial y las bondades (infinitas) de las políticas económicas que Él puso en práctica en España. Segundo: la falta de cualquier idea original, de cualquier propuesta que no haya sido manoseada por los conservadores del planeta durante las últimas tres décadas, lo que ahorra al lector todo esfuerzo intelectual.
Son unos folios que ha podido escribir perfectamente Aznar, pero también el último becario aterrizado en Faes. Llamarle ensayo sería un verdadero atrevimiento; difícilmente llega a cuento corto. Circunstancia esta que obliga a realizar un segundo elogio de España puede salir de la crisis: sus 202 páginas con letras (hay otras 17 felizmente en blanco) se leen en 120 minutos.
El libro está sembrado de datos falsos sobre la evolución económica de España desde 2004
Sería injusto, en todo caso, detallar sólo los elogios. El libro tiene también serios defectos, entre los que sobresale esa inclinación aznariana hacia la mentira o la manipulación. Hay falsedades groseras, que insultan a la inteligencia del lector, por ejemplo cuando el autor afirma que los socialistas españoles han prohibido por ley los contratos temporales (página 101). Hay mentiras evidentes, como sostener que la presión fiscal en España “ha subido más de tres puntos del PIB” desde 2004 (pág. 103), cuando en realidad ha caído en 2008 al nivel más bajo en 13 años. Hay manipulaciones descaradas, como escribir que se ha producido un “desplome de la inversión extranjera en nuestro país” desde que gobierna Zapatero (pág. 110), cuando el gran recorte de la inversión extranjera se produjo precisamente durante la segunda legislatura del PP –pasó de 40.700 millones de euros anuales en 2000 a tan solo 22.700 en 2003–, mientras que en 2008 registró un máximo histórico de 43.967 millones. Y así se podría seguir poniendo un ejemplo tras otro.
Es probable que este cúmulo de manipulaciones no escandalice al lector. Si alguien tiene el descaro moral de mentir a los españoles sobre la autoría del mayor atentado terrorista de la historia de España, con los cadáveres aún calientes, ¿qué no hará con algunos datos económicos? ¿Acaso va a tener pudor con las estadísticas o las tratará a martillazos hasta que encajen en la tesis de su librito? Pero Aznar, hay que reconocerlo, siempre logra sorprender. Siempre llega un poco más lejos de lo que imaginan el resto de los mortales. Así que no contento con sembrar la obra de falsedades, el presidente de honor del PP decide entregarse a un ejercicio de exhibicionismo intelectual. Y su desnudez causa enorme sonrojo.
Politización de instituciones
Sonrojo provoca que Aznar acuse al Gobierno socialista de “la politización de instituciones supuestamente independientes” como la CNMV (pág.108), él, que llevó a dicho organismo a sus cotas más altas de desprestigio con el caso Gescartera. Sonrojo provoca leer recomendaciones de “austeridad” (pág. 168) en boca del organizador del bodorrio del Escorial, con tan ilustres invitados como Paco Correa o El Bigotes. Sonrojo provoca que todo un conferenciante internacional defienda simplismos del tipo “más empleo público significa menos empleo en el sector privado” (pág. 158), ya que debería saber que en España hay ahora seis millones más de personas trabajando que hace una década y de ellos sólo 700.000 son funcionarios. Sonrojo provoca que el político que cebó sin descanso la burbuja inmobiliaria asegure que su Gobierno buscó “abaratar a medio y largo plazo el precio de la vivienda” (pág. 95), cuando el precio medio del metro cuadrado de un piso en España se disparó desde los 694 euros en 1996 hasta los 1.618 euros en 2004.
La lógica ‘aznariana’
El clímax de la obra se produce, sin embargo, cuando Aznar intenta culpar al Estado de los desmanes del capitalismo salvaje que han llevado a la actual crisis económica mundial. Argumenta el autor, por ejemplo, que existía regulación para controlar las hipotecas basuras, “pero era mala. Y quienes aprobaron esas reglas defectuosas fueron los Estados. De nuevo, lo que aquí hubo es un fallo del Estado” (pág. 58). Y la misma lógica aplica a los bancos centrales, a las quebradas agencias hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae o a los supervisores financieros. Pero resulta que “los Estados” no aprueban ninguna norma defectuosa, porque aún no se ha visto a ningún Estado entrando de traje y corbata a una sesión parlamentaria para apretar el botón de voto en el escaño. Las leyes las aprueban gobernantes concretos y, en el caso que nos ocupa, quienes se encargaron de eliminar regulaciones y relajar la supervisión en nombre de la sacrosanta libertad de mercado fueron los políticos neoconservadores amigos de Aznar.
Aznar plantea abaratar el despido, privatizaciones, no subir el salario mínimo y "más España"
Hay en el libro, en fin, algunas páginas dedicadas a desgranar una “nueva Agenda Nacional de Reformas” cuya puesta en práctica devolvería a España a los años de esplendor en que su presidente se fotografiaba en las Azores con el emperador y declaraba guerras ilegales. Unas recetas archiconocidas: abaratar el despido, impedir a toda costa que suba el salario mínimo interprofesional puesto que esos 624 euros mensuales provocan en el empresario un insuperable temor a la contratación, mejorar un sistema educativo que era espléndido hace cinco años y que ahora es penoso, una nueva oleada de privatizaciones y, sobre todo, “más España”.
Regresemos al inicio, a las bondades del opúsculo. Quien logre leer entero el libro, descubrirá una tercera ventaja: el ego del personaje es tan inmenso (no cita ni a uno de sus colaboradores en el Gobierno), sus falsedades son tan obvias, su maniqueísmo es tan brutal, que la obrita se puede leer en clave de humor. Son unas novísimas crónicas marcianas. Por lo disparatado, España puede salir de la crisis quizá lleve al lector a recordar una película que tuvo cierto éxito hace un par de años: Borat. Si uno observa alguna foto donde el político del PP luce mostacho poblado, incluso es posible encontrar cierto parecido físico entre ambos, entre el actor Sacha Baron Cohen y el escritor José María Aznar. He ahí una conclusión iluminadora: Aznar, el Borat de las letras españolas.”
sábado, 16 de mayo de 2009
La antigua estación debe ser la puerta de la ciudad
Me cabe la duda de si lo publicado es una de las noticias puramente propagandísticas tan habituales de este equipo de gobierno o si realmente es un proyecto con visos de realidad que podría acogerse a las ayudas del Estado en el proyecto Urban. Esta es otra paradoja de de la política burgalesa; prácticamente todos los proyectos que le sirven a Aparicio para decir que la ciudad avanza son una realidad gracias a la ayuda del Gobierno Zapatero al que tanto critica.
Se está perdiendo un tiempo precioso. El PSOE hace tiempo que ha realizado diferentes propuestas de uso para la antigua estación que pueden ser compatibles entre sí. No se puede perder la oportunidad de utilizar este espacio como puerta de entrada a Burgos que es una ciudad que debe cuidar al turismo como una actividad social y económicamente importante. El problema del aparcamiento de los autobuses turísticos y de la recepción de los que nos visitan tiene solución en este espacio.
El fracasado proyecto del pabellón Arena y la incapacidad municipal para dar un uso cultural a la plaza de toros pone sobre la mesa la posibilidad de utilizar los andenes para esta finalidad. Esperemos a que haya un proyecto para comprobar si es posible o no.
La incapacidad congénita del alcalde para hablar y dialogar con todos los que no piensan como él es un grave problema para la ciudad. A pesar de ello confío en que la sociedad burgalesa encuentre los medios para opinar sobre un proyecto tan importante.
sábado, 9 de mayo de 2009
Eliminar las fianzas provisionales es una buena idea
El importe de esta garantía no puede exceder del 3% del contrato, siendo potestativo para el Ayuntamiento su exigencia o no. Es perfectamente legal, por tanto, esta nueva medida incluida en la ley de 2007 que modifica la norma anterior en la que la fianza provisional era obligatoria.
Uno de los mayores problemas que tienen las empresas en este momento es la dificultad de financiación. La propuesta que comentamos es una gota de agua en el proceloso mar de la gestión económica del Ayuntamiento, que está asfixiando a los proveedores municipales porque tardan en cobrar más tiempo de lo razonable y de lo legalmente previsto.
La mayoría de las facturas municipales se pagan con más de 60 días de retraso. Esta tardanza se produce por incapacidad de gestión, pues el equipo de Gobierno no pone los medios suficientes para pagar a tiempo. No hay ningún problema de liquidez. Es pura gestión y, por lo tanto, responsabilidad exclusiva de quien gobierna el Ayuntamiento.
Ante esta grave situación, Aparicio incumple la ley y las empresas que contratan con el la administración municipal renuncian a sus derechos. Si se tarda más de 60 días en pagar una factura, el Ayuntamiento tiene la obligación legal de declarar de oficio los intereses por la tardanza. No hacerlo ¿no es un incumplimiento claro de ley?
La mayoría de las empresas perjudicadas no reclaman intereses. ¿Tienen miedo a represalias? En la situación actual, en la que ninguna empresa está sobrada de financiación, no reclamar intereses por la tardanza municipal en pagar las facturas es una irresponsabilidad, salvo que el temor esté fundado.